La curación de contenidos y el arte de contar historias

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Este post se enmarca en la serie de artículos que ESIMAD dedica a la Curación de contenidos y pretende además de entreteneros un rato, daros algunos nuevos consejos y aprendizajes, como siempre.

Favicon of Ronda Del Boccio, the Story Lady (Fuente: Flick-Creative Commons; Favicon of Ronda Del Boccio, the Story Lady)

Hace poco en el Blog Locosxlosbits de nuestro amigo @epadesign leí su artículo: “la leyenda del orfebre y del aprendiz. Una lección que a veces duele” y me dije: “ese “cuento” me suena mucho de haberlo leido”. Indagué en mis fuentes y lo descubrí. Este es un cuento que leí hace tiempo en el extraordinario y motivador libro de Jorge Bucay (psicoterapéuta y paisano de Emiliano) “Déjame que te cuente “. He buscado por Internet y lo he encontrado en su versión integra. Es una vieja historia de un joven que recurrió a un sabio en busca de ayuda. El cuento se titula EL VERDADERO VALOR DEL ANILLO , y dice así:

—Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo
fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago
nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo
mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?
El maestro, sin mirarlo, le dijo:
—Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo
resolver primero mi propio problema. Quizás después… –y
haciendo una pausa agregó— Si quisieras ayudarme tú a mí, yo
podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te
pueda ayudar.
—E… encantado, maestro –titubeó el joven pero sintió
que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.
—Bien –asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba
en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al
muchacho, agregó –toma el caballo que está allí afuera y
cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo
que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la
mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de
oro. Vete antes y regresa con esa moneda lo más rápido que
puedas.
El joven tomó el anillo y partió.
Apenas llegó, empezó a ofrecer al anillo a los mercaderes.
Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo
que pretendía por el anillo.
Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos
reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan
amable como para tomarse la molestia de explicarle que una
moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un
anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de
plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones
de no aceptar menos de una moneda de oro, y rechazó la oferta.
Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba
en el mercado –más de cien personas— y abatido por su
fracaso, montó su caballo y regresó.
Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa
moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado al maestro
para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo
y ayuda.
Entró en la habitación.
—Maestro –dijo— lo siento, no es posible conseguir lo que
me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de
plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del
verdadero valor del anillo.
—Qué importante lo que dijiste, joven amigo –contestó
sonriente el maestro—. Debemos saber primero el verdadero
valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor
que él, para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y
pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que ofrezca,
no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.
El joven volvió a cabalgar.
El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con
su lupa, lo pesó y luego le dijo:
—Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya,
no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
¡¿58 monedas?! –exclamó el joven.
—Sí –replicó el joyero— Yo sé que con tiempo podríamos
obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé… Si la venta es
urgente…
El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle
lo sucedido.
—Siéntate –dijo el maestro después de escucharlo—. Tú
eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo
puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la
vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo
pequeño de su mano izquierda

Y os preguntaréis ¿Qué tiene que ver esto que nos cuentas con la Curaduría de contenidos?.

Pues veréis, Emiliano Pérez Ansaldi es un excelente curador de contenidos (¡no se si el lo sabe, pero nosotros si se lo decimos!) y aplica perfectamente las técnicas de curación de “sensemaking” y de publicación de contenidos. En su artículo utiliza estas técnicas: optimiza los títulos, adapta la historia y las descripciones para hacer el contenido atractivo a la audiencia; y también adapta el mensaje con el objetivo de vincular a su audiencia en su blog. Así utiliza una “leyenda o cuento” como soporte, evidencia o motivos para justificar y apoyar su conclusión. Al leer la versión de Emiliano Pérez Ansaldi, veréis que aunque este basada en la misma historia (cuento) su artículo (título, descripciones, argumento, razones y conclusión) difiere totalmente de la historia aquí expuesta.

En el artículo de Emiliano, su argumentación defiende un propósito, enseñarnos y hacernos reflexionar a través de esta historia lo que expone en su conclusión: “en la vida, es casi tan importante lo que sabes, como saber dónde mostrarlo. Por mucho que valgas, habrá gente que nunca sepa apreciarlo”. Y esto lo lleva al campo de la estrategia en social media, cómo elegir cuál deben ser las palabras clave en una campaña de AdWords o qué red social elegir para la presencia de una empresa.

En el caso de Jorge Bucay en su libro, utilizaba este cuento como argumento para enseñarnos que todos necesitamos el respeto y la estima de los demás para poder construir nuestra autoestima.

En el caso de ESIMAD utilizamos esta historia para daros un ejemplo de cómo una misma historia, puede ser utilizada para tres diferentes temáticas (Estrategias de Social Media, Terapia para la Motivación, y Curación y Marketing de contenidos) y utilizada por tres diferentes autores (Emiliano, Jorge y Luis) puede ser utilizada para diferentes propósitos.

El éxito de cada uno de ellos dependerá de cómo cada uno logra vincular a su audiencia (“engagement”) y dar sentido a los contenidos que propone (“sensemarketing”).

En esto se basa el arte del storytelling y de la curación de contenidos. Ver la misma cosa desde diferentes enfoques o puntos de vista, aportando un juicio crítico.

Como siempre esperamos vuestros comentarios y opiniones.

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3 Respuestas a “La curación de contenidos y el arte de contar historias”

  1. Emiliano Perez Ansaldi 14 mayo, 2012 14:26 #

    Muchas gracias por tus palabras, Luis

    Me tendría que haber imaginado que pertenecía al “gordo” Bucay. Me ha hecho mucha ilusión volver a leer la versión original

    Un saludo

    Emiliano Perez Ansaldi

  2. PATRICIA LANGA 10 noviembre, 2012 11:02 #

    En el texto se muestra que muchas veces no basta con hacerse valer y poner ganas e interés en las cosas, si no que alguien te tiene que dar la oportunidad de saber lo que vales y de lo que eres capaz, un ejemplo claro pasa hoy en dia en las entrevistas de trabajo, no solo vale ver el Curriculum Vitae ya que puedes estar dispuesto a hacer otras cosas que jamás habías hecho, es sólo cuestión de ganas de aprender y entusiasmo.

  3. esimad 11 noviembre, 2012 8:54 #

    Me alegro Patricia que este artículo te haya motivado y que abra los ojos hacia lo importante que es demostrar la valía de lo que podemos hacer. En este sentido no se si has leido el Ebook gratuito que se publica en este mismo Blog: “Guía para el desarrollo de tu marca personal: 100 buenas prácticas para que te digan te sigo..te compro” #100bpmarcapersonal. Te animo a que lo leas.
    un saludo y gracias por tu comentario

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